Alguna luz me habrá guiado,
pues volaba en cielos oscuros
sabiéndote el fin de mis viajes:
eras luz y un largo camino
fue entonces que un día, ya no me
preocuparon mis problemas místicos;
la búsqueda de la espiritualidad
fue la causa de esta, nuestra alianza.
Conjuramos espíritus indomables
que nunca temimos confrontar.
Buscábamos en los rituales
nuevos estados y nuevas conciencias.
Y así que conocimos la magia
el juego los placeres la seducción.
Y fuimos gestando criaturas cada
vez más imposibles de controlar.
El vacío consumió nuestras vidas, también
los sentimientos que compartíamos,
y todo el amor que nos tuvimos
era ahora adoración a distintos monstruos.
Y toda esa luz que concebimos
volvió a teñirse de oscura.
Pero de una oscuridad distinta
en la que ya no estaría solo:
habitaban en ella infinidad
de seres torturados como yo,
que compartirían una existencia
de pesadillas y soledad…
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