A menudo nos alejamos del origen,
las supuestas razón y dignidad
nos visten en pieles ajenas y holgadas.
Casi olvidamos que existe un suelo
en el que solíamos embarrarnos,
se fueron marchitando los valores
y solo conservamos estos disfraces.
Hoy somos muy finos y elegantes.
Hoy nos repugnan estos insectos que,
piadosos, se nos siguen trepando…
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