Fueron muchas las campañas
desprestigiadas, los abogados
muertos por montones.
Algunos drogadictos intentaron
socorrerlos, pero nadie quiso
tocar sus sucias manos.
La fugaz virtud de un hombre
se hace humo a sus espaldas,
nadie quiere tocar, ni ser tocado.
1 comentario:
tu poesía se vuelve mas compleja, mas abstracta y me encanta.
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