El viaje es poesía descarnizada,
un ave reventándose contra un parabrisas;
un brisa suave, clara e indescifrable
milagros imperceptibles, cómo el nuevo día.
Vivir es caer de boca al cemento
es encontrar un instante de calma,
sentir amor a través de la locura moderna,
salir al mundo sin posesiones.
Respirar el líquido de la muerte
vomitar trozos sangrientos de realidad
exhumar una plegaria en su agonía,
morderse los labios y llorar.
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