Animal dormido,
finge un reflejo espectral
desde el muro de humo;
un fondo de luz solar y
la visión lejana de un porvenir.
Tantas almas…
Vuelos furtivos o en picada.
Animal sangrante,
y la sed y el calor de
sentir la propia sangre.
Ave de resplandor alógeno
que remonta los cielos
dibujando acrobacias.
Sonidos humanos,
sonidos muertos,
el cielo en su inmensidad
y lo precario del suelo.
Una luz benigna,
divina en su inocencia,
y un animal indefenso
desarmándose con sus brazos
en la claridad que comienza,
y así despierta, poco a poco.
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